
Un funcionamiento anormal de la tiroides podría ser la causa de una pérdida de cabello, sin duda. La tiroides es el responsable absoluto del desarrollo del cabello, tal y como explicaremos en este post.
La glándula tiroides es una especie de mariposa carnosa que se encuentra justo debajo de la laringe. Es muy, muy importante para nuestro organismo. Regula el metabolismo y unos cuantos sistemas fundamentales para nuestro cuerpo.
Entre sus numerosas funciones, nos importan particularmente las siguientes. Por un lado, la tiroides calendariza el ciclo de vida del cabello (Como es: fase de crecimiento, fase de reposo y fase de caída) y, por otro, regula la producción de hormonas, que es determinante para la creación del cabello. Además, la tiroides también administra la producción de grasa de las glándulas sebáceas. Todos estos procesos son decisivos para nuestra cabellera. Si hay un problema con la tiroides, lo notaremos en el pelo.
Las dos enfermedades más habituales relacionadas con la tiroides son el hipertiroidismo y el hipotiroidismo. Aunque cualquiera puede sufrirlas, afectan especialmente a las mujeres, y se calcula que el reparto está alrededor de 5 a 1. La enfermedad híper afecta sobre todo a mujeres de entre 20 y 40 años, mientras que la versión hipo es más habitual durante la menopausia.
La tiroides trabaja más de la cuenta: hipertiroidismo
Hablamos de hipertiroidismo cuando la actividad de la tiroides es mayor de lo normal. En lo que atañe al pelo, el hipertiroidismo provoca que el ciclo del cabello se acelere, de forma que el pelo nace más rápido, lo que podría pensarse como una ventaja, pero no es así. Sí, el pelo nace más rápido, pero también se cae antes. El resultado es una alopecia difusa, la pérdida de mechones de cabello en zonas aleatorias de la cabeza. El cabello que no se pierde se vuelve poco consistente, fruto de esa aceleración desmedida, y muy graso, como efecto de la sobreproducción de grasa de las glándulas sebáceas.
La tiroides trabaja menos: hipotiroidismo
Aquí nos encontramos con el problema contrario: la glándula no genera suficiente actividad para cumplir correctamente el ciclo del cabello. La consecuencia es que la fase de desarrollo se acorta y la de caída se alarga. Las pérdidas de cabello consecuencia del hipotiroidismo son semejantes a las producidas por el hipertiroidismo, pero el aspecto de la cabellera no es grasiento, sino ralo, pues el pelo pierde vigor y se pierde volumen. Ambas alopecias (sea consecuencia del hiper o del hipotiroidismo) se consideran alopecias difusas.
